La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, afirmó el 7 de octubre de 2026 ante la Cámara de Diputados que no existen autorización ni condiciones para realizar pruebas piloto de fracking en Coahuila. Lo autorizado, precisó durante su comparecencia, son estudios para verificar si hay agua salada y profunda disponible en el subsuelo, paso previo a cualquier evaluación técnica.
El interés se concentra en la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, una franja que cruza el centro y el norte del estado y se extiende hacia Nuevo León. El Heraldo de Saltillo reportó que estimaciones basadas en información de la Comisión Nacional de Hidrocarburos calculan alrededor de 67 billones de pies cúbicos de gas de lutitas en esa formación, cifra que coloca a Coahuila entre las entidades con mayor potencial del país.
Estudios estatales identifican dentro de las zonas gasíferas a municipios como Acuña, Allende, Frontera, Monclova, Múzquiz, Nava, Piedras Negras, Sabinas, San Juan de Sabinas y Zaragoza. Un análisis ambiental más amplio suma Abasolo, Candela, Castaños, Cuatro Ciénegas, Lamadrid, Morelos, Nadadores y Sacramento. La cuenca corre desde los límites con Chihuahua hasta Nuevo León, y la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró en agosto que un eventual desarrollo ocuparía solo una parte de ese territorio, todavía sin definir.
En su comparecencia ante diputados, Bárcena citó la conclusión del comité de científicos y especialistas convocado por el gobierno federal: «si acaso se podría hacer algo en fracking, solamente es viable en la cuenca Sabinas-Burro-Picachos», declaración recogida por Proceso. En la misma intervención sostuvo que «no se prevé el desarrollo de esta actividad en otros estados». El mismo grupo recomendó prohibir la técnica en Tampico-Misantla y planteó consulta previa e informada para las poblaciones de la zona.
De avanzar, las condiciones contempladas incluyen no usar agua destinada al consumo humano o agrícola, privilegiar agua salina y reciclar al menos 75 por ciento del líquido empleado, además de actualizar las normas de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), de acuerdo con Vanguardia. También tendrían que elaborarse una nueva directriz para pozos no convencionales y una norma específica para el tratamiento de agua salada.
El siguiente paso corresponde al Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, que realizará pozos de exploración en Sabinas-Burro-Picachos y en Burgos, Tamaulipas. El proyecto sigue en fase de investigación y el gobierno federal no ha definido en qué municipio de Coahuila se haría una eventual prueba piloto.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes locales verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.